Civismo no es una respuesta circunstancial para resolver las consecuencias de la crisis económica de España, sino una misión permanente centrada en la causa de esa falta de dinamismo: la debilidad de la sociedad civil. La vitalidad económica y social de los países más prósperos tiene en la fortaleza de la sociedad civil su esencial fundamento. Sin sociedad civil la democracia pierde calidad, las libertades personales quedan constreñidas y la economía se vuelve ineficiente. O los ciudadanos tomamos conciencia de nuestra libertad y la ejercemos, o nuestro país tendrá súbditos sumisos al pensamiento oficial. La conclusión es clara: conviene que la sociedad civil despierte y asuma el compromiso de aportar ideas, para que el debate social no se centre exclusivamente en la clase política.
Civismo es una iniciativa que intenta que los ciudadanos participen más y mejor en la vida pública. La actual coyuntura hace más urgente la necesidad del comienzo del think tank que aquí se propone, pues cuanto más se demore el surgimiento de una sociedad civil fuerte, más poder tendrá el Estado y más difícil será la defensa de la libertad.







