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Cosas que me enseño la vida gracias a la empresaCarlos Espinosa de los Monteros |
Memorias de un directivo
Carlos Espinosa de los Monteros no es un hombre convencional. Técnico Comercial del Estado, trabajó en el Instituto Nacional de Industria, donde fue responsable de varias empresas públicas (entre ellas, Iberia), pero ahora reconoce que las privatizaría todas. De su experiencia, saca muchas anécdotas, ya que no se cortaba un pelo a la hora de tratar con el Gobierno. De hecho, fue calificado como “el impertinente penitente”, pero reconoce que eso le ha traído malas consecuencias: “Si uno depende del sector público, corre el grave riesgo de que no le renueven las concesiones, que no le den la obra pública, que no le consideren para el próximo concurso, etc, porque a los políticos les gusta tener a sus leales alrededor, premiarlos y hacer eso en detrimento de los que son sus discrepantes”.
Para Espinosa de los Monteros, el empresario es una figura capital de la sociedad española. Es quien asume riesgos y tiene que asumir la responsabilidad de las decisiones, pero sin embargo se ve lastrada muchas veces por los políticos que sólo ven en las empresas una forma de recaudar. En su opinión, obvian que la forma de dirigir no es igual en todos los casos. Para Espinosa, gran parte de su trabajo consiste en hacer partícipes a los demás, porque es la única forma de conseguir que se impliquen. Cuenta que se marcho de su primer trabajo en una compañía americana porque no podía opinar, a pesar de que quien le contrató pensó que su conocimiento del mercado español era interesante. “En los sitios solo se puede estar si uno aporta algo, y esto ocurre cuando las opiniones y consideraciones son tenidas en cuenta. Desgraciadamente, hay muchas empresas donde no se escucha a la gente”, sentencia.
Quizá por esto, el autor rechazó entrar en consejos de administración de temas que no controlaba, ya que considera que lo más importante que se puede aportar es el conocimiento. Uno de los recuerdos que más valora fueron sus primeras prácticas cuando estudiaba Administración y Dirección de Empresas. Fue a una empresa estadounidense donde, antes de dirigir, tenía que pasar una temporada en cada uno de los puestos de la compañía, porque sólo así podría tener una visión de conjunto.
Quizá otra de las etapas más enriquecedoras ha sido su paso por Inditex, donde entró en 1997 como consejero independiente y permanece allí como vicepresidente. Este grupo le enamoró: “Amancio Ortega es un hombre con una voluntad sin freno que construye una pequeña empresa en la que se mantiene un espíritu emprendedor con un desarrollo progresivo donde el cliente es el centro del negocio”. Su primer contacto con la empresa fue por vía de su mujer, que venía contentísima con las bolsas de Zara. Por eso, cuando le ofrecieron ir a conocer la sede, ella no dudó un segundo antes de apuntarse. La enseñanza vital que probablemente se refleja mejor en el libro es un optimismo cada vez más prudente. “Si somos derrotistas contribuiremos a que las cosas vayan mal”, explica.











Excelente libro, en cuya primera parte se mencionan muchas de las circunstancias clave de la historia empresarial reciente de nuestro país.
La segunda parte, con el detalle de experiencias y consejos, se convierte en una herramienta de gran valor para todo directivo y empresario.
Debería ser de lectura obligatoria en las escuelas y facultades de economía y empresa.
Esperemos la continuación de una obra verdaderamente singular y de gran interés en la coyuntura presente.
Joaquín Solana Oliver
Barcelona.
Para un neófito como yo hay cosas que se me escapan. No estoy acostumbrado a este tipo de literatura y claro he de empezar a buscar cosas ya que mis hijos dentro de nada dejan la adolescencia. Aunque sigo pensando que con 18 años todavía estás verde. No quiero ni pensar si bajasen la edad a los 16. No sabría que libros buscar para que fuesen formándose o conociendo otros puntos de vista económicos, sociales, culturales,.En general, bien.
Buenos días Juan,
una buena introducción a la economía es Economía Liberal para no economistas y no liberales, de Xavier Sala i Martín, es un libro muy divulgativo que va paso a paso explicando los beneficios que nos aporta el mercado libre. Al final incluye algunos artículos del autor donde introduce el punto de vista liberal sobre cuestiones que eran muy actuales hace unos años (2002) y de las que algunas todavía siguen en el debate, como la tasa Tobin.
Una serie de libros que han hecho furor entre el público no especializado es El economista camuflado, de Tim Harford (El economista camuflado, La lógica oculta de la vida y Pregúntale al economista camuflado). El columnista de Financial Times analiza cuestiones cotidianas (tomarse un café en Starbucks, por ejemplo) con decisiones económicas y acaba desgranando el funcionamiento de los mercados.
Aquí también hemos comentado Contra la cultura del subsidio, http://www.civismo.org/bibliografia/contra-la-cultura-del-subsidio/ un libro muy interesante porque aborda el tema desde un punto de vista más social, de cómo fallan los incentivos del estado y acaban adormeciedo a los ciudadanos.
Espero que le sea útil. Un cordial saludo,
Pablo Cerezal
Responsable de Comunicación