La discriminación positiva en el mundo

La discriminación positiva en el mundo

Thomas Sowell

Eligiendo a los peores

Es muchas ocasiones se han expuesto los efectos que, en teoría, causa la discriminación positiva. Thomas Sowell, en cambio, repasa país por país cada detalle y establece relaciones de acontecimientos que los defensores de estas políticas suelen obviar deliberadamente. Frente a quienes defienden que la discriminación positiva fue la causante de una pequeña prosperidad de los negros en Estados Unidos, Sowell no pasa por alto que con las prácticas racistas todavía vigentes en las décadas anteriores, los ingresos de los afroamericanos crecieron en una proporción mucho mayor.

Esto parece ser la tónica general al completar la vuelta al mundo del economista: India, Malasia, Sri Lanka y Nigeria. Cada uno de los casos particulares pone el énfasis en distintos aspectos de la discriminación positiva, de forma que al final se acaba por reconstruir mentalmente el proceso. La gran virtud de Thomas Sowell es su habilidad para tejer las historias de estadísticas que demuestran los efectos reales de las buenas intenciones.

De hecho, quizá no sean tan buenas. El caso de Sri Lanka destaca que las políticas discriminatorias empezaron cuando uno de los miembros del Gobierno, heredero de la tradición occidental, se revistió con el manto del indigenismo para auparse al poder, lo que a su vez llevó a que otros trataran de superarle siendo todavía más radicales y desencadenó una guerra civil. Muchos países están desarrollando ahora la primera parte del drama.

De acuerdo con el autor, la discriminación positiva genera recelos entre quienes quedan al margen del sistema habiendo hecho más méritos y permite que muchas personas accedan a mejores puestos con menor esfuerzo, lo que provoca que todos se esfuercen menos: unos por falta de incentivos y los otros porque se les recompensa sin merecerlo. Estos sistemas normalmente no ayudan a los más pobres, sino que en Estados Unidos transfieren rentas de los pobres blancos a los ricos negros, quienes ya de por sí parten de unas condiciones ventajosas respecto a los de menor renta.

La clave radica en qué se mide, ya que en muchas ocasiones se toma al grupo completo cuando los beneficios sólo son evidentes para unos pocos. En otras, la sospecha de haber logrado algo mediante la discriminación positiva muchas veces sirve para echar por tierra los méritos de una persona, ya que impide reconocer qué parte se deben al esfuerzo y cuáles son efecto de las leyes. Además, se incluye a individuos de grupos heterogéneos para cuadrar las estadísticas. Por ejemplo, como los estadounidenses de origen japonés disfrutan de una renta per cápita superior a los blancos, se les ha incluido junto a otras razas para no descuadrar las estadísticas.

El autor concluye que, siendo evidente tras considerar los datos empíricos que la regulación ha conseguido los objetivos contrarios a los que buscaba, “¿por qué no podemos olvidar la acción afirmativa en beneficio de la igualdad de oportunidades, el trabajo y el esfuerzo?”.

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