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La economía explicada a Zapatero y a sus sucesoresPedro Schwartz |
Tres tardes necesarias
Pedro Schwartz nada a contracorriente. Su último libro no es un recetario para salir de la crisis, sino una vacuna contra medidas y gobernantes populistas. En La economía explicada a Zapatero y sus sucesores se van desmontando los tópicos utilizados por los “socialistas de todos los partidos”: que el consumo es la fuente del crecimiento, que los recortes frenan el desarrollo económico, que la inflación más elevada sirve para reducir el paro, que el gasto público puede crear puestos de trabajo en un área sin que los impuestos los destruyan en otra…
Quizá Schwartz no consiga cambiar las ideas de los próximos gobernantes, como tampoco ellos cambiarán el sacrosanto modelo productivo a base de subvenciones, pero hace que los ciudadanos frente a conceptos equivocados. Por ejemplo, cuando se dice que tenemos que mejorar nuestra competitividad, ¿no se querrá decir productividad? Porque nuestro poder adquisitivo aumenta cuando el panadero es más productivo. Lo correcto sería decir que hay que aumentar la competencia eliminando regulaciones, burocracia y mercados protegidos.
El libro está organizado en torno a tres tardes, en un claro mensaje a Rodríguez Zapatero y Jordi Sevilla: no se puede intentar controlar algo que no se conoce, porque las consecuencias son desastrosas, como se puede ver en la primera de las tardes, que cuenta la situación de la España actual. En la segunda, el autor desarma los lugares comunes de la socialdemocracia, como que el aumento de masa monetaria sirve para reactivar la economía. Pero Schwartz no critica la impresión excesiva de billetes hablando de Alan Greenspan, sino que cuenta la historia de John Law, un escocés que quería evitar el colapso de la economía francesa en el siglo XVIII y acabó creando una burbuja financiera en el Mississipi. Con este prisma, el economista también ataca un Estado benefactor que anula la libertad del individuo o un keynesianismo que no utiliza el trabajo para crear riqueza sino lo contrario.
La última tarde es un repaso por diez cuestiones vitales para la macroeconomía, que Schwartz aborda con metáforas sacadas de conocidas historias. Por ejemplo, el euro es “la moneda del Dr Frankenstein”, porque está construida sobre la base de países muy heterogéneos; o una política monetaria muy expansiva es la maldición de Midas, porque la moneda pierde su valor. Es especialmente reveladora la escena que relata de Alicia en el país de las maravillas, cuando la protagonista tiene que jugar al croquet con un flamenco y un erizo y ambos se escapan: es lo que sucede cuando los Estados quieren forzar las decisiones de sus ciudadanos.










