Actualidad Económica
Madrid, noviembre de 2011

El chivo expiatorio

En Madrid, a 26 de octubre de 2011, comparece ante Tribunal de Papel la que dicellamarse Mari Luz Rodríguez.Declara que, la imputada en estos momentos, desempeña el puesto de secretaria de Estado de Empleo, si bien manifiesta a esta sala que, seguramente, no mantendrá su puesto de trabajo durante mucho tiempo. Debe responder a un escrito del Ministerio Fiscal en el que es acusada de echar la culpa del aumento del paro a las comunidades autónomas, mientras ella silba a la vía como si no tuviera culpa alguna del estado desastroso en el que se encuentra el mercado de trabajo español.

Resultando que, en los primeros días de octubre, se conocieron las cifras de paro del mes de septiembre, que muestran que el desempleo aumentó en España en más de 95.000 personas; que ésta es la peor cifra para un mes de septiembre desde que el año 1996 empezó a elaborarse la serie histórica, y que supera incluso ligeramente el incremento en el número de parados que tuvo lugar en septiembre de 2008 que, hasta ahora, se ponía como ejemplo del peor mes para el empleo tras la mejora estacional debida al verano.

Resultando que a la imputada, para tratar de tapar de alguna forma la lamentable política económica de su Gobierno, no se le ha ocurrido otra cosa mejor que acusar de lo ocurrido a las autonomías al afirmar que “el rápido ajuste en algunas administraciones perjudica claramente el empleo”; y, ya más animada, ha decidido también que lo que están haciendo las regiones es deteriorar “la calidad de vida de los ciudadanos”.

Resultando que estas declaraciones han provocado indignación, no sólo en los Gobiernos autonómicos, sino también en la opinión pública general, que ve con perplejidad cómo la dureza del rostro de la señora Rodríguez supera claramente la del granito y otras rocas volcánicas. Expresiones éstas, por cierto, que se repiten con mucha frecuencia en los medios de comunicación y en las redes sociales, como consta en la documentación que obra en poder de este Tribunal.

Resultando que la señora Rodríguez ocupa un puesto importante en la Administración y, por tanto, se supone que tanto sus actuaciones como sus declaraciones públicas deberían mostrar el mayor grado de coherencia posible con las políticas del Gobierno de la nación.

Considerando que, desde el Gobierno de España, se ha insistido en numerosas ocasiones en los problemas que para la economía del país supone el déficit autonómico. Por lo cual la acusada debería aplaudir todas las medidas que los ejecutivos regionales adopten para reducir el gasto; lo que evidentemente no parece dispuesta a hacer.

Considerando que la actitud de la acusada recuerda a este tribunal una historia de Borges referida a aquel viajero árabe llamado Abulcásim Al-Ashan al que sus enemigos acusaban de mentir cuando afirmaba que había alcanzado los reinos del imperio de la China; pero “con esa lógica peculiar que da el odio”, lo acusaban también de que, en los templos de China, había blasfemado de Alá.

Considerando que, si lo que realmente preocupa a la acusada es la “calidad de vida de los ciudadanos”, lo primero que debería hacer es dimitir e intentar que todo el Gobierno se marche a casa lo antes posible, ya que resulta difícil deteriorar la calidad de vida de los españoles con tanta energía como lo han hecho el señor Rodríguez Zapatero y sus ministros en los últimos cinco años.

Este Tribunal condena a Mari Luz Rodríguez a la pena de un mes, un día y una hora de presidio, con la accesoria de pérdida de empleo y prohibición absoluta de hacer comentario alguno sobre las cuentas de las administraciones territoriales. La pena no es más dura porque el Tribunal ha estimado parcialmente la atenuante de trastorno mental transitorio. La defensa de la acusada ha alegado, en efecto, que su representada no se encontraba en plenitud de sus facultades mentales cuando pronunció las frases que han provocado su procesamiento, al ser consciente de que existe una muy alta probabilidad de que en noviembre pierda su puesto en el Gobierno. Y la vida es muy dura. Mal está que los ciudadanos de a pie vayan al paro, pero que la secretaria de Estado de Empleo pierda el empleo puede poner nervioso a cualquiera. Especialmente a la secretaria de Empleo.

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