Expansión
Madrid, 11 de julio de 2011
Veinticinco años de economía española
Siempre me han interesado los libros de entrevistas. La informalidad de una conversación permite que los protagonistas de un determinado hecho presenten, en este marco, su visión personal de lo ocurrido e incluso ofrezcan detalles que difícilmente saldría a la luz de otra manera. Para ello tienen que cumplirse, desde luego, algunas condiciones. En primer lugar, que los entrevistados estén dispuestos a decir cosas interesantes; pero, además, que el entrevistador conozca bien el tema y sepa plantear las preguntas adecuadas de la forma correcta. Y el lector tiene que poner también su parte, ya que es fundamental leer con una sana dosis de escepticismo estas opiniones. Cuando el libro incluye entrevistas a personas distintas, que opinan cosas diferentes sobre un mismo hecho, los protagonistas hacen más fácil que sus opiniones se lean de forma crítica.
Estas reflexiones constituyen una buena base para recomendar la lectura de un libro sobre la historia reciente de la economía española que ha publicado la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) con motivo del veinticinco aniversario de su creación. Aunque para mucha gente Fedea sea un lugar donde se preparan documentos pocos gratos a algunas fuerzas sindicales y sirva de hogar a esos misteriosos 100 economistas, que son aún más numerosos que los cuarenta ladrones de Alí Babá pero -para algunos- tan poco recomendables como ellos, lo cierto es que, a lo largo del último cuarto de siglo, esta Fundación ha sido -y sigue siendo, desde luego- un referente fundamental para la investigación de muchos de los problemas de la economía española. Su actual director, Pablo Vázquez, ha continuado en la línea de rigor establecida por sus predecesores y ha sabido presentar a la opinión pública, de forma comprensible, ideas y opiniones bien fundamentadas sobre algunos de los problemas económicos más importantes del país.
Personalidades
El libro 25 Años de economía española. Testigos ofrece al lector dieciséis entrevistas con personas que han ocupado puestos de alta responsabilidad en relación con la economía española desde el año 1985. El grupo más numeroso es el formado por ministros (Almunia, Montoro, Pastor, Piqué, Rato, Salgado, Solbes y Solchaga); pero están también los presidentes de las empresas más importantes del país (Alierta, Botín, Fainé y González); personas que han dirigido las principales instituciones reguladoras de la economía española (Caruana, Fernández Ordóñez y Segura); y un dirigente sindical (Fidalgo). Una característica interesante de esta obra es que los entrevistadores no son periodistas, sino catedráticos y economistas de prestigio relacionados de una u otra forma con Fedea.
Como ocurre siempre en un libro de esta naturaleza, el interés de los diversos capítulos es diferente. Y algunas de las entrevistas que se han hecho por escrito reflejan una inevitable falta de esa espontaneidad que sólo se consigue en las conversaciones en directo. Cada uno de los personajes de la obra habla, en mayor o menor grado, de las razones por las qué acabó dedicándose a la economía, generalmente tras haber tenido proyectos vitales muy diferentes. Y, en todos los casos, se pide a los entrevistados que, además de hablar del pasado, se atrevan a hacer alguna predicción sobre lo que puede ser el futuro de nuestra economía. No es sorprendente. A cuantos nos dedicamos a la economía nos interesa saber qué piensan estas personas que puede suceder en el próximo futuro. No hace mucho tiempo, uno de los más relevantes empresarios de nuestro país dijo que el aspecto más positivo del año 2011 es que seguramente será menos malo que 2012.
No es ésta, sin embargo, la opinión que manifiestan la mayoría de los entrevistados. Cabe dudar, desde luego, que digan exactamente lo que piensan. Pero su forma de ver los actuales problemas del país puede definirse, en términos generales, como de optimismo moderado. Alguno de ellos señala claramente que, tal vez, hace cuatro o cinco años no estábamos tan bien como se decía y que hoy no estamos tan mal como la gente piensa. Pero esto es lógico. La gran mayoría de la gente no analiza a fondo las estadísticas o los datos de la economía del país en el que vive. Pero sabe si tiene o no empleo y cómo le va a sus familiares y amigos; y, en función de ello, ve las cosas de una u otra forma.
Seguramente la posición más incómoda, entre todos los entrevistados, es la de los dos últimos ministros de Economía, ya que no resulta fácil justificar una gestión que ha producido tan mediocres resultados. Pero si algo se aprende leyendo libros como éste es que a toda política, por malos que hayan sido sus efectos, se le puede encontrar algún tipo de justificación. ¿Creen realmente el señor Solbes y la señora Salgado lo que dicen? A pesar de lo que mucha gente piensa, es incluso posible que lo crean. ¡Qué le vamos a hacer! Así es la naturaleza humana.










