Diario de Navarra
Pamplona, 16 de septiembre de 2011

Bicefalia desleal

Generar alarma social es una irresponsabilidad que no sale gratis. Copio tres ‘perlas’ del señor Vicepresidente primero: “La situación de las arcas forales es dramática”, “Navarra está en la UCI”, y, “no les estoy hablando de Grecia, sino de esta Navarra foral descrita como pionera”. Parece que el número dos del Ejecutivo quiere que nos bajen la calificación Standars and Poors de la deuda. Causa estupor que un miembro del Gobierno se entrometa en pontificar sobre una materia en la que no tiene competencia. Sorprende que un vicepresidente lance serias descalificaciones sobre la situación de la Hacienda foral a los medios de comunicación. Los trapos sucios se lavan en casa y perjudicar la imagen de solvencia financiera de Navarra es un grave perjuicio para la economía de nuestra tierra.

Ayer las agencias de noticias recogían que Navarra está la UCI y que nuestra situación tiene que ver con la de Grecia, toda una puñalada a la credibilidad institucional que siempre ha tenido la Comunidad foral. ¿Desconoce el Sr. vicepresidente que le economía descansa en la confianza? ¿Quién va a venir a invertir o emprender en Navarra, si los que lo pueden hacer valoran esas suicidas declaraciones? El desprestigio para nuestra tierra que suponen esos testimonios lo vamos a sufrir todos los navarros. Lo peor del miedo que estas demoledoras críticas están despertando es su desproporción si comparamos la situación de Navarra con la de la mayoría de regiones españolas. La necesidad de recortar 327 millones de euros no proviene de una estimación errónea del gasto, sino de la inesperada y drástica bajada de la recaudación.

El Vicepresidente tiene bastante responsabilidad de la situación que denuncia. Merece la pena recordar que el agujero en las cuentas de Navarra proviene del endeudamiento que exigió el líder socialista en los presupuestos de hace dos años. Su declaración fue: “Apostar por unos presupuestos ambiciosos y expansivos en el gasto, desde luego que no es de derechas. Y me alegra un montón que lo apoye la patronal (CEN)”. De aquellos polvos han surgido estos lodos de deuda que impiden avanzar al carro de la economía.

El endeudamiento que tiene Navarra no era una sorpresa para nadie, por lo que parece que ahora el político hace esas críticas movido por el enfado que ha causado el pacto UPN-PP en las filas socialistas. Sin embargo esta rabieta tiene poco fundamento, porque la posibilidad de esa coalición centro-derecha estaba implícita en el acuerdo previo a la investidura, el cual recoge la libertad de voto en el ámbito nacional para ambos partidos. Es posible que este enfado sea una simple táctica electoralista para desmarcarse de su socio en el Gobierno y ganar los votos de tantos socialistas molestos con que sus principales barones cohabiten con la derecha.

Conviene advertir que tensar el pacto es peligroso porque su ruptura puede desencadenar una inestabilidad letal para la comunidad. En ese río revuelto el que pescaría con éxito sería Bildu. Los navarros no nos merecemos tener que aguantar que los miembros del Gobierno nos generen más incertidumbre que la que ya nos viene de los mercados. La economía de Navarra no se puede poner en peligro por una tribal lucha partidista. Los ciudadanos y las empresas exigimos al Ejecutivo foral estabilidad y que no estén a garrotazo limpio, como el célebre cuadro de Goya. La cohabitación de dos partidos políticos requiere grandeza de miras, generosidad, respeto mutuo y una única voz hacia afuera. Si alguien no tiene estas cualidades lo mejor es que abandone y que otro miembro de su partido ocupe su lugar. La bicefalia que estamos viendo es la peor deslealtad en lo más noble que encierra nuestra historia: el compromiso en un pacto de gobierno.

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