Diario de Navarra
Pamplona, 21 de noviembre de 2011
Elecciones y pacto UPN-PSN
En Navarra estas elecciones no son unas ‘generales’ más, porque van a poner a prueba el pacto de UPN-PSN. Si nuestra economía estuviera creciendo al 3%, esto no tendría especial relevancia. La realidad es que el consenso de los dos grandes partidos navarros no ha supuesto una espectacular mejora de las cifras del crecimiento, quizá porque la peor política económica es aquella que pretende conciliar intereses contradictorios. La salida de la crisis no está en asegurar los puestos de trabajo insostenibles, ni en crear empleo público, sino en dinamizar la economía productiva.
La única comparativa que admiten los resultados de estas elecciones es con las generales del 2008, porque los comicios autonómicos tienen una naturaleza distinta. Hecha esa puntualización lo primero que demuestran las urnas es el varapalo del PSN que baja del 34,76% al 22,17% de votantes. UPN-PP ha perdido un 1% de los votos, lo que indica que no le han entrado votos nuevos de los socialistas descontentos. La causa por la que el descenso socialista no se ha traducido en un aumento del centro derecha es porque la economía no ha pesado suficientemente en la decisión de muchos votantes. Por el contrario, el PP ha arrollado en España, donde la confianza en que Rajoy puede mejorar la economía ha sido rotunda.
El pacto UPN-PSN peligra con estos resultados, porque la guerra entre los partidos nacionales perjudicará a la estabilidad y la coherencia que la situación exige. Las torpes críticas del líder socialista demostraron que la coalición era un montaje de conveniencia. Sonreían lo suficiente para hacerse la foto, pero nada más. Recuerden que, justo en unas fechas en las que la Comunidad foral estaba emitiendo deuda pública y en la que una agencia de rating estaba revisando nuestra calificación crediticia, el vicepresidente primero afirmó en el Parlamento foral: “Navarra está en la UCI” y, “no les estoy hablando de Grecia, les estoy hablando de esta Navarra foral”.
La Presidenta se equivocó al no destituir de modo inmediato al que debiera de comportarse como su primer colaborador y nombrar a otro de su mismo color político. Tampoco fue afortunada en su decisión de que fuera el Ejecutivo en pleno quien presentase unos pequeños ajustes para cumplir el compromiso de déficit. Aunque su intención fuera la de mostrar unidad, la impresión que causó fue la contraria: la de una enorme división dentro de su equipo, lo que no le ha ayudado en las urnas.
El pacto de UPN con el PP ha crispado al Secretario General del PSN. Éste, sin motivo local que lo justifique, ha cuestionado varias veces la supervivencia de coalición. Dado el castigo que las urnas han dado al PSOE, es probable que a Rubalcaba le interese mostrar que detentan poder en algún sitio. Es una obviedad que los nacionalistas, hoy exultantes por su victoria en las urnas, pueden sacar mucho más de un Ejecutivo socialista en minoría parlamentaria que de la actual coalición.










