Diario de Navarra
17 de enero de 2012
Navarra va de rica
Todas las Comunidades Autónomas (CCAA) están poniendo en marcha reformas que permitan acercarse al objetivo del déficit cero. Las medidas más inteligentes, esas que no son parches provisionales sino soluciones estructurales a largo plazo, se basan siempre en recortar el gasto público no productivo. En Navarra nos gastamos en personal al servicio de la Administración 1.143 millones de euros, lo que representa un 36% del gasto corriente. El peso de la función pública es tan enorme que obliga a que esta área sea la prioritaria para ahorrar.
Navarra tiene que reducir su deuda (un 11,1% sobre PIB) para lo que es imprescindible no sólo cumplir el objetivo de déficit a que nos obliga el Estado (1,3%), sino intentar que haya superávit para evitar la sangría de los intereses. En el último déficit interanual publicado, la Comunidad foral era la tercera que más había aumentado su deuda por un hecho inesperado: la imprevisible caída de la recaudación en agosto. alarmantes tos para que ponen los pelos de punta. icar a superavit orrientes. El peso s.
En estas circunstancias resulta sorprendente que Navarra vaya de rica y no emule lo que todas las CCAA están haciendo, incluidas las que van mejor en el déficit: aplicar unos recortes muy exigentes en la función pública. La mayoría de los Consejeros de Administraciones Públicas han conseguido pactos con los sindicatos de funcionarios que han ahorrado muchos millones de euros. Daré los ejemplos más admirables.
Castilla y León ha eliminado 292 de sus liberados (30,74%), lo que supone un ahorro de 13,6 millones de euros para la hacienda castellana. La Rioja (la mitad que Navarra en población) ha eliminado 41 liberados (36% de reducción); Castilla La Mancha ha bajado de 785 a 284 (un 74% menos); la Comunidad de Madrid redujo de 3.600 a 1.200 (una disminución de un 66%); Baleares ha suprimido un 70%; la Comunidad Valenciana ha eliminado 197 (un 27% menos). La Xunta de Galicia ha acordado con los sindicatos de una reducción de 120 liberados (un 20%). En Navarra, por el contrario, como denuncié en estas páginas en diciembre, en el último año no sólo no se han reducido los liberados públicos como en el resto de las CCAA, sino que han aumentado un 13%, de 109 a 123.
La razón por la que vuelvo a hacer mi denuncia es que el señor Consejero foral de las Administraciones públicas y vicepresidente primero del Gobierno, no ha hecho absolutamente nada. El Currículum de este político muestra que fue liberado sindical por UGT en Fagor-Luzuriaga, cargo que permite sospechar la razón por la que es tan inactivo para aplicar los recortes. Por el contrario su compañera en el partido socialista y Consejera de Política Social, supo apechugar cuando le exigían subsidios para los que no había tesorería suficiente. Algo parecido ha ocurrido con el conflicto de las cocinas de los hospitales y con la crispada huelga en educación. Esos otros miembros del Ejecutivo, han tenido la gallardía de dar la cara y conseguir que se aceptasen medidas de austeridad notables en lo más costoso y delicado: el personal.
Creo que este Consejero debiera mirar menos a su parroquia político-sindical y atender mejor el bien de toda Navarra. No se trata de echar funcionarios, ni de reducirles por ley el sueldo a todos. Se trata de algo más inteligente y prometedor: establecer medidas que incentiven el buen desempeño y penalicen a esos caraduras que no dan un palo al agua, que tanto daño hacen a la imagen del colectivo. Hoy con ayuda de la informática se puede medir la productividad de la mayoría de los trabajos. Habría que ser más exigente con los que no quieren trabajar y premiar con reconocimiento público, promoción o incentivo salarial a los más eficientes. Esto puede ser más rentable que aumentar funcionarios. Navarra no puede ir de rica, sino de innovadora en su Administración. ¡Atrévase señor Vicepresidente!










