Diario de Navarra
Pamplona, 24 de junio de 2011

Políticamente correcto

Si lo malo de un discurso de investidura es que no permite concretar demasiado, lo peor si se trata de la candidata a un Gobierno de coalición es que el contenido no puede salirse del guión pactado previamente. Así como Dolores de Cospedal en Castilla-La Mancha y Esperanza Aguirre en Madrid pudieron sorprender en sus sesiones de investidura con propuestas novedosas, aquí Yolanda Barcina tan sólo pudo presentar en formato de discurso el acuerdo ya conocido entre UPN y PSN. El tono políticamente correcto de su disertación es una consecuencia de no poder divergir del partido con el que rivalizaba hasta hace un mes.

Jiménez y Barcina pueden hacer algo grande por Navarra si, tras estos festivos días de vino y rosas, son capaces de compartir los duros años de sobriedad y espinas que les esperan. La austeridad y pinchar las burbujas de nuestro Estado de Bienestar son recetas obligadas para salir adelante. Ambos líderes tienen que estar dispuestos a asumir una buena cuota de impopularidad y aplicar la cirugía de recortes que la situación económica exige. El seductor infierno está empedrado de buenas intenciones fracasadas; el camino al paraíso lleno de incomprensiones.

La lucha por el empleo, la austeridad en el gasto y facilitar la creación de empresas se perciben como los tres soportes en los que la candidata fundamenta el progreso sostenible de Navarra. La consecución de esos retos requiere inteligencia para lograr primero la comprensión ciudadana y luego su colaboración. Sugeriré algunas medidas concretas para lograr los desafíos.

El primer gasto que hay que eliminar es el no productivo, ese que no produce retorno. Ahí está todo el gasto político. Felicito a Barcina por bajar de doce a ocho el númerode consejeros, por reducir en un 15% los puestos de libre designación y otro tanto los gastos de representación. Esta ejemplar austeridad en el Ejecutivo debiera ir unida a un ahorro similar en el Legislativo. Los contribuyentes nos convertimos en unos ‘indignados’más cuando vemos el derroche que suponen los parlamentarios con dedicación exclusiva. Además el despliegue de coches y escoltas, en ocasiones más por ostentación que por seguridad, es un gasto que provoca aversión hacia la clase política.

Otras medidas a aplicar a lo largo de la legislatura son prescindir de la figura del Defensor del Pueblo, tal como acaban de hacer otras CCAA más grandes que la nuestra, porque es una figura redundante en sus cometidos propios con la del Defensor nacional. Tampoco se entiende la necesidad del Consejo Audiovisual, aquí que afortunadamente no tenemos la ruina de una televisión pública autonómica.

Otros recortes convenientes son en Salud. Un reforzamiento de personal en la atención primaria sería una inversión rentable porque ahorraría el mayor coste que supone la derivación a las especialidades. También frenar el abuso que supone el ‘turismo’ sanitario: pacientes de otras CCAA y países que vienen o se residencian en Navarra para tener gratis tratamientos costosos. Por ejemplo, cerca del 40% de las pacientes que acudena las consultasde infertilidad y esterilidad son mujeres extranjeras. La buena fama de nuestra sanidad nos cuesta un ojo de la cara.

Otro tema que puede levantar ampollas es la supresión de ayuntamientos minúsculos, asunto sobre el que ya existe una moción parlamentaria. Nostalgias aparte, una integración de los mismos daría mejores servicios a los vecinos y ahorraría millones de euros. Cada vez que hay un recorte los perjudicados protestan diciendo que es el chocolate del loro. Uno a uno es cierto, pero con el cacao que devoran entre todos se puede montar una chocolatería. Animo a Barcina y Jiménez a que sean leales a su compromiso yque les importe más Navarra que sus partidos.

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1 comentario

  1. Ciudadano Perplejo

    Además de procurar la sostenibilidad económica de Navarra, a muchos votantes nos hubiera gustado que procurara también un incremento de las libertades individuales en ámbitos como el derecho a la vida, a la salud o a la educación. Ojalá me equivoque, pero la estabilidad económica en connivencia con el PSN va a pasar factura a las libertades. El legalismo que está usando como justificación Barcina llega a ser vergonzante.
    La economía no lo es todo. Y menos cuando se sostiene a costa de las libertades. Esa es, precisamente, la raíz del socialismo. Todo se pega.

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