ABC
Madrid, 17 de noviembre de 2011

¿Punto de no retorno?

La Cámara de Contrapartida de Londres (LCH.Clearnet) aumentó ayer las garantías para que los bancos logren financiación de otras entidades ofreciendo como aval deuda pública italiana. Este endurecimiento se suele imponer a los países cuya deuda soberana traspasa los 450 puntos, medida que LCH aplicó a Irlanda y Portugal antes de su intervención. Nuestra nación ha superado esa barrera, por lo que parece probable que nos metan también en esa lista de países poco fiables, condenados a algún tipo de intervención. Como somos demasiado grandes y Europa no tiene capacidad de prestarnos dinero, como lo ha hecho a los griegos, me temo que pudiera aplicarnos una intervención preventiva: exigirnos una austeridad franciscana para que el BCE nos siga comprando deuda. Esto no sería bueno, porque esos corsés impedirían el crecimiento y nos costaría más años salir de la crisis.

Afortunadamente creo que España no es Italia, tanto porque nuestro país tiene una deuda por habitante menor, como porque es más serio. Si distribuimos la deuda soberana entre la población, cada español debe 21.000 euros, mientras que cada italiano adeuda 31.000. Es cierto que nuestra nación despilfarra mucho, pero el fraude en Italia es antológico. Una muestra es que dos de cada diez italianos que cobran pensión de invalidez están completamente sanos. Aquí hemos sido más cumplidores que los italianos en los recortes solicitados por Europa. Además un nuevo gobierno introduce un elemento de confianza que cotiza en los mercados. Como decía Herman Hesse: “A todo comienzo le es inherente un encanto que nos protege y nos ayuda a vivir”.

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