ABC
Madrid, 12 de julio de 2011

¿Siniestro total?

Grave alarma económica la que vivió ayer Europa. Las bolsas vinculadas al euro registraron pérdidas impresionantes: Lisboa caía el 4,28%; Milán, el 3,96 %; Madrid, el 2,76%; París, el 2,73%, y Fráncfort el 2,37%. Además las primas de riesgo alcanzaron rcord históricos: España superó los 340 puntos básicos e Italia los 300.

EE.UU. también contribuyó a generar inseguridad al fracasar las primeras rondas de negociaciones para superar el techo de su descomunal deuda. Demócratas y republicanos no se ponen de acuerdo porque los primeros quieren subir impuestos y los segundos, conscientes del gasto que suponen los intereses de la deuda, desean recortes en los programas de salud de los mayores de 65 años (Medicare) y los de los desfavorecidos (Medicaid). Si no llegaran a un acuerdo EE.UU. suspendería pagos el próximo 2 de agosto.

El problema económico de Occidente es el déficit, perjudicado por un Estado del Bienestar que no se puede mantener y agravado por el pago de los intereses de la deuda, que en el caso de España se han incrementado un 20,6% desde 2007, lo que supone un 4,27% de nuestro PIB. Detrás de esa mala situación lo que hay es una clase política que cierra los ojos a la realidad. Por no tomar decisiones impopulares ahora se pueden cargar la economía para un lustro. Los próximos presupuestos de los países debieran contener unos fuertes recortes y la voluntad decidida de reducir el déficit. Además, no hay derecho a vivir nosotros mejor a costa de hipotecar el futuro de las siguientes generaciones.

Si nos centramos en Europa es ineludible que el país que haga las cosas mal lo pague, o de otro modo nadie tomará en serio las directrices fiscales. El caso heleno es el más claro de a qué conduce no tomar decisiones duras a tiempo. Los problemas de Grecia no son de liquidez, sino de solvencia y falta de competitividad. Arreglarles el corto plazo, dándoles dinero para que paguen los intereses perjudica el largo plazo de Europa. Grecia no podrá pagar su deuda porque es imposible que su economía pueda crecer suficientemente. El «arreglillo» de ahora será un gran quebranto antes de un año. De una vez por todas lo que conviene es condonarles la deuda y que salgan de la U. Sería un error que nuestro presidente, en lugar de escarmentar en cabeza ajena, permaneciera pasivo ante la gravedad del momento crítico global. O Zapatero toma de modo inmediato las fuertes medidas que Europa reclama o nuestra economía será un «siniestro total». Si no es capaz de hacerlo debiera irse.

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