Diario de Navarra
Pamplona, 1 de julio de 2011

Todo será distinto

Este fin de semana tomará posesión el gobierno foral y sus protagonistas sentirán lo prometedor y excitante que encierra la oportunidad de hacer algo grande por Navarra. Serán momentos de ilusión en los que los nuevos Consejeros soñarán lo imposible. Para que sus deseos de hoy puedan acercarse a los logros alcanzados dentro de cuatro años es ineludible una buena dosis de realismo y admitir la amarga verdad. Sólo sabiendo dónde hacen pie se atreverán a provocar el gran salto que los nuevos tiempos exigen, tanto en la política económica como en conseguir una actitud ciudadana proclive a adaptarse a lo desconocido. No estamos en una época de cambios, sino en un cambio de época. No nos sirven los patrones habituales para interpretar la situación, porque nunca coincidieron tantas crisis: euro, dólar, energía, deuda… Tenemos que diseñar una brújula capaz de orientar la economía foral, porque el entorno global es versátil.

España va a ir mal al menos dos o tres años. Europa va a cerrar en falso, una vez más, la crisis del euro provocada por Grecia, lo que supone que la economía nacional va a seguir cuestionada. Navarra lo ha hecho aceptablemente bien respecto al resto de regiones. El problema es que a nuestro modelo le queda ya poco recorrido si queremos jugar en la primera división europea. Además de saber administrar la escasez (menos gasto público no productivo), hay que acertar en qué políticas económicas invertir. Para gener ar una prosperidad sostenible es fundamental disponer un nuevo marco que haga de Navarra el paraíso español para crear empresas con futuro. El reto clave es aprovechar al máximo el margen de maniobra que nos da nuestro Convenio económico.

Se engañarán Barcina y Jiménez si piensan que tener un programa pactado es suficiente para asegurarse el éxito.Nunca como ahora el Ejecutivo foral va a necesitar tener visión y mucho coraje para reinventar Navarra. Desde la humildad reconozcamos que no tenemos masa crítica de talento para anticiparnos a los centros de excelencia mundial. Es esencial incorporar eventualmente inteligencia específica en el momento y actividad oportunos.

He revisado los análisis sobre España esta semana de The Wall Street Journal, The Economist, Nouvel Observateury Financial Times. Las conclusión compartida por estos medios es que España no está haciendo las reformas en el grado que reclama Europa, lo que lleva a que los mercados desconfíen de nosotros. No en vano la prima de riesgo se aproxima a los 300 puntos.

También he examinado las sugerencias para Navarra de los siete prestigiosos economistas que nos visitaron este año: Manuel Pizarro, Luis de Guindos, Juergen Donges, Juan José Toribio, Pedro Schwartz, Fernando Eguidazu y Francisco Cabrillo. La consideración coincidente de estos entendidos es que aunque Navarra había hecho mejor sus deberes al adelantarse en tomar medidas contra la crisis, los tiempos que vienen exigen unas políticas liberalizadoras de la economía.

La integración del enfoque externo de la prensa internacional y del interno de los expertos sugieren tres valores políticos, que recomiendo a los nuevos Consejeros, para encarar la crisis: valor para afrontar la impopularidad de las medidas contra el déficit, ingenio para aprovechar el talento e iniciativa para atreverse a cambiar lo obsoleto.

Acabo con una ilusionante cita de Einstein: “no pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis donde nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estra tegias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado”.

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