Expansión
Madrid, 18 de agosto de 2011

Inflación de euros

El BCE ha comprado en una semana deuda de España, Italia, Portugal e Irlanda en el mercado secundario de la deuda soberana por valor de 22.000 millones de euros. Es la mayor compra de bonos soberanos por el BCE desde su fundación, hasta el momento. La última gran compra fue en mayo de 2010, por valor de 16.000 millones de euros de deuda griega. El total de bonos basura en el balance del BCE, hasta el momento, suma 92.000 millones de euros. Digo bien hasta el momento pues no parará ahí la cosa. Esos cuatro países, entre los que se cuenta España, no están atravesando una crisis solventable con préstamos a corto plazo, de los que evitan una “carrera” semejante a la retirada de depósitos de un banco, cuyo balance es sólido pero poco líquido. Esos cuatro Estados no sufren una crisis de liquidez sino que son insolventes, principalmente porque su Estado de Bienestar es insostenible y su administración pública elefantiásica. Tendrían que hacer frente a esa situación recortando gastos y vendiendo activos. Pronostico que los recortes de gasto y ventas de activos serán insuficientes. Pronostico también que la especulación de esta semana no será la última carrera contra deuda española, la italiana y compañeros mártires.

Los límites del BCE

El BCE tiene permitido prestar a los bancos comerciales, porque ésta es su forma de suministrar euros a las economías de su zona: subasta préstamos semanalmente en la cuantía y al precio oportunos, según quiera inyectar más o menos dinero en la circulación monetaria. También tiene otra manera de controlar la circulación fiduciaria, esto es, comprar y vender deuda vieja en el mercado secundario, operaciones que se llaman de “mercado abierto”. Sus normas le prohiben, sin embargo, acudir a las subastas de deuda de los Estados-miembro en el mercado primario. Tampoco le está permitido al BCE conceder créditos directamente a ninguna institución europea o nacional.

La razón de esta prohibición es que los fundadores del BCE no querían que el banco emisor se convirtiera en banquero de gobiernos, porque entonces la inflación estaría servida. Al comprar deuda de los cuatro mosqueteros full, no está infringiendo la letra de la ley pero sí su espíritu. Una cosa es comprar y vender deuda vieja para controlar la oferta monetaria y muy otra es acumular 92.000 millones de euros de papel de mala calidad para que Gobiernos incompetentes puedan aplazar la toma de las medidas de fondo que la salud de sus economías exige. El BCE y el euro tienen un triste futuro ante sí, caso de que el banquero central siga creando dinero de la nada para echarlo al pozo sin fondo de la política social europea. Por eso han votado en el Comité ejecutivo del BCE contra esta última y masiva compra de deuda Los gobernadores de los bancos centrales de Alemania, Holanda, Luxemburgo y Finlandia.

Los mercados dejarán de atacar a nuestros cuatro países cuando equilibren sus presupuestos y lo hagan sin aumentar los impuestos para no cercenar el crecimiento. Ese correctivo puede resultar demasiado duro para algún país como Grecia, maleado y corrompido desde hace años. En ese caso, habrá que proponer una quita y espera de su deuda, en forma de abandono temporal del euro y una vuelta a la moneda nacional tras una drástica devaluación: en otras palabras, un recorte de lo que deben. Luego, la moneda local y la europea podrían correr en paralelo, mientras el país corregía a fondo su macroeconomía. Por fin y con las debidas garantías, podría volver al euro.

La situación de España no es tan grave que necesitemos la dura medicina del impago y el abandono del euro. Sin embargo, sí que tenemos que reducir el gasto público en todos sus renglones y cortar las trabas que inmovilizan nuestros mercados productivos, para así no tener que pedir prestado y ponernos a crecer. No creo que el Gobierno actual tenga el valor de hacerlo. Querría estar seguro de que el próximo Gobierno mostrará esa visión y valentía. La desgravación de la compra de vivienda propia prometida por Mariano Rajoy es justo lo que no necesitamos.

Esos son nuestros deberes. ¿Qué pretenden hacer los que gobiernan la eurozona? Pues instaurar “un verdadero gobierno económico de la zona euro”, con un Consejo de Jefes de Estado y de Gobierno, que se reúna dos veces al año bajo el presidente Van Rompuy. No sé muy bien qué pretenden que haga ese Consejo, si no es denunciar a los Gobiernos deficitarios. Piden también que los europaíses modifiquen sus Constituciones para prohibirse los déficits públicos -espero que sea todos los años y no “a lo largo del ciclo” para poder endeudarse en las horas bajas-. Por lo pronto, Merkel y Sarkozy han tomado una decisión equivocada, la de unificar el tipo del impuesto sobre los beneficios de las sociedades mercantiles. Esta medida es típicamente proteccionista: no veo que tenga de malo la competencia fiscal si viene acompañada de una prohibición de todo déficit.

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