Expansión
12 de enero de 2011
Sí le quedaba otra opción, señor Rajoy
Las tardías declaraciones de Mariano Rajoy a una agencia de noticias sobre la subida de impuestos y el recorte de gastos decididos por el Gobierno no han tranquilizado a la opinión pública. En el discurso de investidura había dicho Rajoy que no aumentaría la carga fiscal de los españoles y que fomentaría la cultura del emprendimiento y la creación de puestos de trabajo. Al poner el peso de la corrección del abultado déficit precisamente sobre los creadores de riqueza, no seguía el mejor camino para conseguir sus proclamados fines. Es una medida que, rayando en lo expropiatorio, castiga con especial saña a los empresarios con éxito, a las laboriosas clases medias y a los ahorradores para su futura jubilación. Nada se arregla disimulando el carácter populista de la medida con falsas proclamas de que es equitativa. El Gobierno ha preferido seguir la pauta socialdemócrata europea de enfrentarse con el desequilibrio presupuestario con aumentos de ingreso en vez de sólo con reducciones del peso y tamaño de las administraciones públicas. A las críticas que le han llovido, ha contestado Rajoy que no le quedaba otra opción. No es cierto. Su ministro de Hacienda le está llevando por un camino equivocado, o quizá pretenda allanarle el camino de una victoria en las próximas elecciones andaluzas.
Convendría que los ministros leyeran con atención el examen urgente de los Presupuestos Generales del Estado para 2011 realizado por José Ramón Rallo, conocido especialista de Libertad Digital. Hace una lista de dónde podría recortarse el gasto público estatal, sin afectar las funciones nucleares del Estado y sin entrar siquiera en el despilfarro autonómico. Me he atrevido a seleccionar lo más evidente, para evitar polémicas inútiles. Si desaparecieran las subvenciones declaradas y escondidas a partidos políticos y a “interlocutores sociales” (como se les llama con pudor bien justificado) se ahorrarían 423 millones de euros. RTVE no debería recibir 631 millones. En la promoción, rehabilitación y acceso a la vivienda (que maldita falta que hace con tantas casas sin vender ni alquilar) podrían ahorrarse 1.126 millones. En inversiones ferroviarias y en nuevas carreteras (financiables sin carga para el erario, mas sí para los usuarios como proyectos público-privados), 2.063 millones. En el PER (con el daño que hace esa vagancia fomentada), 203 millones. Sigue el fomento para la inserción y estabilización laboral (del que supongo se benefician los interlocutores sociales): 7.322 millones. A la minería del carbón y demás minería, 1.644 millones (sin contar lo que pagamos en la cuenta de la luz). Al cine, 113 millones. No sigo. Pueden ver la lista leyendo directamente a Rallo. Me salen como mínimo €15.991 millones de ahorro en el Estado central. Como el Gobierno pretende recaudar 6.200 millones con el recargo de impuestos… pues ya ven ustedes.
Otro filón de ahorro es el de los llamados “beneficios fiscales”. No se trata de subvenciones, que están en el Presupuesto arriba examinado, sino de las reducciones de impuestos a favor de determinadas actividades e inversiones. Para que lo entiendan bien, diré que el impuesto sobre los beneficios de las sociedades tiene dos tipos: el 30% para las sociedades grandes y el 25% para las pymes. Pues bien, el tipo efectivamente pagado por término medio en 2009 en España tras los “beneficios fiscales” fue de apenas el 10%. En 2009, para unos beneficios agregados de 163.678 millones, la base imponible se redujo a 90.900 millones y la cuota a pagar por el Impuesto sobre Sociedades de esas empresas se situó en poco más de 16.000 millones, según fuentes de la Agencia Tributaria. Sería mucho mejor reducir el tipo al 12,5% como es en Irlanda y no permitir exenciones si no es por doble imposición.
No son éstas del Impuesto de Sociedades las únicas exenciones de que gozamos los contribuyentes, atrapados como estamos en una maraña cada vez más espesa de cargas y exenciones. Los Presupuestos siempre incluyen por mandato de la ley un estadillo con todos estos beneficios. Veámoslo. El total de beneficios fiscales presupuestados por el Gobierno Zapatero para 2011 fue de 40.362,97 millones, nada menos. Este total está compuesto de 16.636,90 millones en el IRPF; €3.763, 77 millones en el Impuesto de Sociedades; €16.968,13 millones en el IVA; 480,24 millones en las primas de seguros; 18.726,42 millones en los impuestos especiales, y € 113,90 millones en las tasas. Afirmo sin temor a contradicción que hay lugar para simplificar y reducir impuestos. ¿Está usted seguro, señor Rajoy, de que para tapar el agujero del 8% de PIB que nos ha dejado el señor Zapatero, no le quedaba otra opción que subirnos la carga tributaria?











No puedo estar mas de acuerdo con mi maestro, un fuerte abrazo y hasta pronto
Profesor Schwartz:
Completamente de acuerdo con su texto.
Atentamente.