Artículos de opinión

¿Cuánto costó el monasterio de El Escorial?

Pedro Schwartz
Expansión , 4 de febrero de 2010

Divididas están las opiniones sobre la belleza e importancia del Monasterio de El Escorial. Ese notable monumento fue concebido y construido, a la vez, como "monasterio, palacio, basílica, mausoleo, colegio, seminario, biblioteca y hospital", que acertadamente dice Rosemary Mulcahy en su libro sobre la decoración del templo. Ese trasunto de las convicciones religiosas, las ideas políticas y el carácter de Felipe II es algo fundamentalmente extraño para las mentalidades de este siglo. La piedad de aquel monarca es muy distinta de la de los católicos, y no digamos de los escépticos, de hoy. Su convicción de que él ocupaba el mismo lugar en su siglo que los reyes de Israel en el Antiguo Testamento choca de frente con la concepción intrascendente del poder en la democracia, según la que casi no importa que los políticos se comporten como payasos. ¿Qué decir de la idea casi faraónica de construir un mausoleo real en la cripta, bajo el lugar de oración y los aposentos del monarca temporal de una eterna dinastía? Sorprende que el monarca más poderoso del mundo diera el mentís a quienes le ven como un fanático sin redención con su cuidado por la enseñanza de los jóvenes y la construcción de una hermosa y colorida biblioteca, depósito de los saberes y erudición del Renacimiento. No olvidemos, además, el hospital, la farmacia y los higiénicos desagües y letrinas, tan superiores a la suciedad y pestilencia del Versalles del Rey Sol. El edificio entero es expresión de la gravedad y decoro que para el rey había de tener el monumento a la católica monarquía que él encarnaba durante los fugitivos años de su vida, mas también recoge en sus jardines y fuentes el lado más amable del padre que tanto quiso a sus hijas y tanto sufrió con el desequilibrio del príncipe Carlos. Felipe II y su corte fueron otros que los románticos personajes tan arrebatadamente retratados por Schiller y Verdi.

Coste de la obra

Muchas, pues, son las falsas leyendas tejidas alrededor de Felipe II y su monumento. Una de ellas es que su construcción supuso un dispendio que Castilla no podía permitirse. Como dice fray José Sigüenza, el primer historiador de El Escorial, el monasterio costó mucho menos de lo que se barruntaban "nuestros españoles, que tienen siempre atravesado en el alma [que] está aquí la causa de sus daños, pobrezas, pechos, tributos". Modesto Ulloa nos recuerda que el padre Sigüenza calculó que todo lo gastado de 1562 a 1598, los años que duró la construcción, fue de unos 5.260.560 ducados -o, más exactamente, 6.200.000 ducados si se incluyen las reliquias y otros aderezos-. Seis millones doscientos mil ducados, pues, pero ¿qué significa esto en términos actuales? Pueden adoptarse diversas maneras de dar significado a una suma de otro siglo expresada en una moneda que extraña. La primera es traducirla de manera muy imperfecta, es cierto, a euros de hoy. El ducado era una moneda de cuenta, que no corría físicamente como lo hacía la plata, sino que servía para expresar los precios por su peso en oro. Era el ducado una moneda veneciana, definida por su contenido de 0,11223 onzas de oro. Al precio de 1.091,50 dólares la onza en el mercado actual, cada ducado valdría 87,92 euros. Por tanto, el peso en oro de los 6,2 millones de ducados que costó El Escorial equivaldría hoy a 545,1 millones de euros. Comprendo que este cálculo es muy burdo, pues ni siquiera puede tomar en cuenta la variación del precio relativo del oro a lo largo de cuatro siglos y medio. También es posible comparar los 172.200 ducados anuales gastados en la construcción por término medio con los gastos ordinarios que Ulloa calcula para la Hacienda Real en 1560: 1.624.000 ducados, por lo que, a ojo de buen cubero, sólo un 11% por término medio iría destinado anualmente a la referida construcción. Por otra parte, en un año de guerra, el rey podía llegar a poner en campaña 20 tercios de infantería y 10.000 caballos, lo que podía costar unos 5.160.000 ducados en un solo año, el 80% de lo que la obra desde el principio hasta el final. Cabría también usar cifras de renta nacional de los reinos de España. Si en la segunda parte del siglo XVI, la renta media, a precios corrientes, era de 38 ducados per capita, como calcula Leandro Prados de la Escosura, y la población media era de 6,4 millones de personas, entonces la renta de la Península sin Portugal habría sido de 244 millones de ducados al año. En ese caso, los 172.200 ducados gastados anualmente en El Escorial habrían supuesto menos del 1% de la renta de España. Todos estos cálculos son muy imprecisos, pero así es la Historia. El edificio se acabó a la perfección. Tan nuevo parece que, al visitarlo, no nos extrañaría encontrarnos al Rey nuestro señor, en su litera de gotoso, a la vuelta de cualquier estancia. Si se me perdona un pecado de lesa majestad, diré que Cristiano Ronaldo costó 96 millones de euros al Real Madrid. Gana 13 millones netos anuales. Su cláusula de rescisión es de 1.000 millones. ¿No vale una obra tan bien hecha el peso en oro de 545 millones de euros?

¿Qué decir de la idea casi faraónica de construir un mausoleo real en la cripta, bajo el lugar de oración y los aposentos del monarca temporal de una eterna dinastía?

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