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Panfletos Liberales IICarlos Rodríguez Braun |
Se ha instaurado la creencia de que la coacción tiene algo de calidez”, denuncia Carlos Rodríguez Braun, que aboga por restringir el poder de los gobiernos porque la sociedad civil se puede organizar mucho mejor sin ellos. En este sentido, se burla de quienes defienden una libertad vacía de contenido, ya que el concepto de libertad sólo puede cobrar sentido cuando consiste en un compromiso, en la defensa de unos valores.
En Panfletos Liberales II, Rodríguez Braun recopila sus artículos en ABC, Expansión, La Razón y Libertad Digital, entre otros medios, y los agrupa por temas para analizarlos desde un punto de vista liberal. Entre los distintos apartados del libro se encuentran el socialismo, el capitalismo, el liberalismo, España y Europa y la religión. Muy en la línea con el pensamiento de lord Acton, el autor concede una gran importancia a este último capítulo, donde aborda la idea de que la libertad favorece una sociedad más preocupada por la moral.
Acton precisamente afirmaba que “el poder corrompe y un poder absoluto corrompe absolutamente”. En este sentido, Rodríguez Braun trata de desmontar los tópicos de los políticos que sólo pretenden aumentar su poder: “Culpan de todo a la libertad excesiva, ya que si el problema es la libertad, la única solución es quitarla”. Frente a esto, sostiene que nunca ha faltado el intervencionismo y que, por lo tanto, el diagnóstico está equivocado. “¿O ha notado que no tenía que pagar impuestos y multas?”. Como le gusta repetir, el Estado controla directamente casi la mitad del PIB e indirectamente, a través de una abundante legislación, la otra mitad.
El autor de Panfletos Liberales II argumenta que gran parte de esos problemas que ahora se achacan a la excesiva libertad los han causado los propios gobernantes, que actúan como bomberos pirómanos. “Se critica el excesivo endeudamiento de los ciudadanos pero, ¿quién bajó los tipos de interés? Los Bancos Centrales declaran que luchan contra la inflación, pero son los causantes porque la inflación es un fenómeno monetario y ellos controlan la moneda”.
El economista mantiene que el Estado del Bienestar es falaz porque no se dedica a “ayudar a los más pobres entre los pobres, como la madre Teresa de Calcuta, sino que les abandona y utiliza esa excusa para somenernos a todos, porque las medidas políticas conllevan subidas de impuestos”. Irónicamente apunta que los políticos no ayudan a nadie con su propio dinero, sino que lo emplean en comprarse chalés.










