No es (sólo) Zapatero Pablo Cerezal
Responsable de Comunicación
Think Tank Civismo

No es (sólo) Zapatero

Noviembre es demasiado tarde, dice El País. El periódico de Prisa se suma a las tesis de las elecciones anticipadas, ya que agotar el periodo sólo tiene sentido si es para poner en marcha las reformas necesarias. En cambio, “su incapacidad [de Zapatero] en la gestión, los magros resultados de las reformas apenas incoadas, más el lastre y la impotencia de una legislatura agónica auguran un deterioro imparable al que resulta imprescindible poner fin cuanto antes”.

Sería difícil desvincular unas políticas suicidas de unos resultados mortales: el doble de paro que la Unión Europea, el cuarto miembro que menos crece, el cuarto con más déficit, un punto más de inflación… Sin embargo, la tendencia al estancamiento no está aislada. La semana pasada, la Comisión Europea advertía de que el crecimiento de los países miembros se va a ralentizar. Las inyecciones monetarias no dan resultado porque se dedican a subvencionar actividades ineficientes y crean inseguridad para las inversiones futuras, lo que retrasa la necesaria reestructuración de la economía productiva.

Al otro lado del Atlántico ya estén preparando el tercer paquete de Flexibilización Cuantitativa porque los dos primeros han fracasado, elevando la deuda por encima del 100% del PIB. Meter dinero en la economía puede servir para relanzar la Bolsa un día o estimular el consumo porque engaña a los agentes, pero no sirve para crear riqueza real. Para eso, los gobiernos tienen que ceder el espacio a la iniciativa privada, eliminando restricciones regulatorias para que los productores puedan adaptarse a la demanda.

No es de extrañar que la Unión Europea se esté quedando atrás en el proceso de recuperación, ya que el tamaño de nuestros Estados es demasiado grande. El País se sube ahora al carro de los que piden la dimisión de Zapatero por los nefastos resultados de sus políticas, pero no entiende que son la consecuencia lógica del keynesianismo que defienden en sus páginas. No está demostrado que los planes de estímulos sacaran a Estados Unidos de la crisis de 1929, por el contrario han provocado que los países que las aplicaban languidecieran durante décadas: Estados Unidos (Gran Depresión), Inglaterra o Suecia (segunda mitad del siglo XX),  América Latina (crisis de deuda de los 80), Japón (las dos últimas décadas)… Las elecciones, por sí mismas, no resuelven nada si seguimos apostando por impulsar la economía a través del gasto y los consensos sin contenido.

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