Nuevos aires comunicativos David Iglesias
Delegado en Washington
Think Tank CIvismo

Nuevos aires comunicativos

La rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros del pasado jueves fue de todo menos convencional. Tocaba comunicar firmeza, y las medidas anunciadas dejaron claro a los mercados financieros y la sociedad española que el nuevo Ejecutivo está dispuesto incluso a incumplir promesas electorales con tal de sacar a España de la crisis.

Más allá del fondo económico de las medidas, es necesario detenerse en las formas. Después de todo, no se ve a cuatro ministros ofreciendo una rueda de prensa todos los días. Que la Vicepresidenta y portavoz compareciera flanqueada de los titulares de Economía, Hacienda y Empleo y que éstos respondieran largo y tendido a las preguntas de los periodistas es reflejo de la política de comunicación anunciada por Rajoy en su investidura: dar cuenta de la complejidad de la situación económica por adversa que esta sea.

Se acallaron así las primeras críticas vertidas por unos medios a los que no gustó que el Presidente no admitiera preguntas tras anunciar a su equipo de Gobierno. Por si a alguien le quedaban dudas de la nueva transparencia y contundencia comunicativa, ahí están las palabras de la propia Sáenz de Santamaría: “Pese a lo difícil del momento, aquí hay un Gobierno que está dispuesto a tomar decisiones, que está dispuesto a afrontar el asunto como viene, a dar la cara a los ciudadanos y a decir la verdad”.

A oídos americanos, su asertividad y la del propio Rajoy en el Congreso recuerdan a la de Franklin Delano Roosevelt en abril de 1933. Con un paro situado en el 25% y los bancos del país cerrados, Roosevelt ejecutó magistralmente un ambicioso plan de comunicación centrado en devolver la confianza a los ciudadanos y evitar la quiebra de Estados Unidos. ¿Cómo? A corto plazo, gracias a un discurso en la radio en el que explicó en inglés sencillo el funcionamiento del sistema bancario y que logró que los americanos dejaran de retirar sus ahorros de forma descontrolada. A largo plazo, con un afán incansable por atender a los periodistas y por explicar las duras medidas a aplicar que nada tenía que ver con la Administración Hoover. Al igual que Zapatero, el presidente saliente americano en 1933 llevaba meses desaparecido ante la opinión pública.

La proactividad comunicativa y las medidas implementadas fueron claves para que los cien primeros días de la Administración Roosevelt hayan pasado a la historia como ejemplo de eficacia contra la adversidad económica. El tiempo dirá hasta qué punto el nuevo Ejecutivo español es capaz de replicar un juego maestro entre comunicación y economía esencial para que los españoles acepten los sacrificios que su Gobierno les va a pedir, las medidas surtan efecto y España pueda empezar a vislumbrar la luz al final del túnel.

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