Pablo Cerezal
Responsable de Comunicación
Think Tank Civismo
Valley of death
Rubalcaba y González Pons han hablado de crear empleo, pero hay una diferencia: mientras que las previsiones del segundo carecen de toda credibilidad, la intención del candidato socialista asusta. El popular confía en que los empresarios creen ese empleo con el apoyo (o falta de trabas) del Gobierno, pero P. quiere utilizar los impuestos para crear puestos de trabajo.
Muy brevemente, los impuestos eliminan empleo porque dejan menos dinero en manos de los ciudadanos para consumir y ahorrar. Por el contrario, subvenciones e infraestructuras públicas restan una parte de la riqueza común porque llevan a que los empresarios inviertan en áreas más inútiles. Además, crean inseguridad a la hora de poner el dinero, porque un emprendedor no sabe si sus esfuerzos bastarán para competir con una empresa que viva de subvenciones.
Crear trabajos en el sector público no funciona. Los cien mil que se introdujeron en el último año contrastan con los 229.000 que desaparecieron en el mismo período por las dificultades de la iniciativa privada. No por casualidad, esta semana el Banco Mundial ha rebajado un puesto a España en su informe anual Doing Business sobre la facilidad para hacer negocios en nuestro país.
España sería, de acuerdo con el ranking, el número 147 en cuanto a facilidad para emprender nuevos negocios. Éste es, de todos los apartados, el que más necesitamos si queremos que nuestra economía se recupere, porque según la Kauffman Foundation sólo las nuevas empresas son creadoras de empleo neto. Basta hablar unos minutos con un emprendedor para darse cuenta de que no quieren más subvenciones, que les cuestan más papeleo que lo que les ayudan, y que lo que necesitan es eliminar regulaciones, costes administrativos (45.000 millones de euros al año), reducir las barreras de entrada y salida…
Lo paradójico de algunos políticos es que envidien Silicon Valley pero mantengan un Estado que atrofia nuestras capacidades. Mientras, en Estados Unidos el columnista del Washington Post Vivek Wadhwa nos ha calificado del Valle de la muerte: un 21% de paro, falta de liquidez para las empresas, falta de espíritu emprendedor… nada que no sea evidente, pero es necesario aparecer en uno de los rankings más importantes del mundo al lado de Congo para captar de un vistazo la gravedad de la situación.










