¿Cómo organizar el flujo incesante de información ‘online’?
En el mundo existen alrededor de 232 millones de hostnames, es decir, de sistemas que tienen alojadas páginas web. Dado que en muchos casos un solo host contiene varias páginas web, no es aventurado presumir que hay al menos 1.000 millones de páginas web, si bien esa cifra es aventurada, porque nadie controla Internet.
Eso plantea un problema: ¿cómo puede un usuario organizar todo ese masivo caudal de información? ¿Qué páginas web son más importantes? ¿Cómo evitar lo que el ex consejero delegado de Google, Eric Schmidt, ha calificado de “sobrecarga cognitiva”? Un ejemplo: en el Reino Unido, solo entre el 7% y el 9% de la población usa Twitter, frente al 50% que emplea Facebook. Pero los usuarios de Twitter son “influidores”, según Nic Newman, investigador visitante del Instituto Reuters de la Universidad de Oxford.
Para solucionar ese problema, han aparecido una serie de páginas web que permiten ‘organizar’ la información. Es un nuevo sector conocido como ‘curating’, es decir, ‘realización de archivos’, que gira en torno a la organización de la información en Internet. Algunas páginas, como Keepstream, ofrecen la posibilidad de que el usuario organice, en una web, las noticias que le interesan, sobre todo si éstas proceden de Twitter. Storyful, por el contrario, ofrece un menú más variado de noticias, pero también unas posibilidades más limitadas para el usuario.
Otras web utilizan losrecursos que ofrecen las redes sociales. Flipboard —para los iPad—, News.me, Zite y Trove permiten al usuario crear su propio ‘periódico online’ en función de los links que hayan colgado sus contactos en Facebook y Twitter.
Estas webs son, simplemente, unos primeros intentos para organizar el masivo flujo de información que recibimos. Un flujo que, además, crece, tanto por la explosión de Internet como por el hecho de que, desde que estalló la actual crisis, el 53% de los trabajadores estadounidenses han tenido que asumir tareas laborales a las que antes no se dedicaban. En otras palabras: cada vez hay menos tiempo para concentrarse y más distracción online, como explica el libro ‘The Shallows. What The Internet is Doing To Our Brains’ (‘La superficie. Qué está haciendo Internet a nuestro cerebro’), en el que el Nicholas Carr viene a afirmar que la Red está creando una suerte de ‘epidemia’ de Desorden de Déficit de Atención, un trastorno de personalidad al que los anglosajones se refieren como ADD.
Ese es un serio problema para las organizaciones empresariales, de investigación, y para la economía en su conjunto. Como explica Teresa Amabile, de Harvard Business School, en su libro ‘The Progtress Principle’, las personas más efectivas son las que seleccionan mejor sus objetivos y medios para alcanzarlos. Internet, con su incesante flujo de información, frecuentemente conspira contra eso.
Referencias:
Artículo de The Economist sobre sistemas para organizar la información online: http://www.economist.com/node/18904124
Artículo de The Economist sobre los peligros de la hiperbundancia de información online: http://www.economist.com/node/18895468
Artículo de Nicholas Carr en ‘The Atlantic Monthly’ sobre el efecto en el intelecto de Internet: http://www.theatlantic.com/magazine/archive/2008/07/is-google-making-us-stupid/6868/
‘The Shallows’. http://www.theshallowsbook.com/nicholascarr/Nicholas_Carrs_The_Shallows.html
The Progress Principle: http://www.progressprinciple.com/books










