8 de noviembre: Lo que implica el gasto

El déficit público es insostenible, se repite una y otra vez, pero no siempre con la misma energía. Mientras que para Sarkozy el ajuste presupuestario es ineludible, Zapatero afirma que ya no hacen falta más medidas. Sin embargo, los problemas permanecen: de acuerdo con el 70% de los expertos consultados por PricewaterhouseCoopers, España incumplirá el objetivo de déficit del 6% fijado por la Unión Europea. Del panel del Consenso Económico, el 90,5% opinan que se debería reformar el sistema impositivo: un 56,9% apuesta por reducir la tributación de los beneficios no distribuidos y un 54,8% por la rebaja de las cotizaciones sociales.

De un déficit inasumible se ha derivado también la morosidad, especialmente en el área sanitaria, donde los fabricantes se encuentran a merced de los gobernantes. Si bien el retraso en los pagos asciende a una media de 410 días (desde los 42 de Navarra hasta los 725 de Castilla y León), el problema no se queda ahí. Como ha destapado el diario Expansión, los laboratorios que necesitan liquidez para paliar “el agujero financiero de 5.000 millones de euros provocado por los incumplimientos autonómicos”, se ven obligados a aceptar quitas del 30% por parte de los fondos privados. Una carencia de recursos que también se traduce en un “catastrazo municipal”. Como señala el mismo diario, aunque sólo catorce provincias hayan elevado el Impuesto de Bienes Inmuebles, el pago medio ha subido un 10,2% en dos años por la subida de los valores catastrales.

Este tipo de subidas es más fácil de aplicar en tiempos de crisis porque resulta más difícil de eludir, pero eso conlleva la posibilidad de que alcance niveles confiscatorios. Como explica Corina Vasilopoulou para El Economista, en Grecia la nueva tasa sobre la vivienda varía entre 0,5 y 20 euros por metro cuadrado (entre 700 y 1000 euros en una vivienda corriente) y se paga a través del recibo de la luz, por lo que es imposible rebelarse contra ella sin quedarse sin electricidad.

El mismo medio trata una interesante línea de separación entre Grecia y Argentina de la que España puede sacar muchas lecciones. Ambas cuentas públicas presentan desequilibrios, con el agravante de que el déficit por cuenta corriente de Atenas es cinco veces mayor, su deuda (un 160% del PIB) triplica los niveles de Argentina en 2001 y su déficit presupuestaria fue del 14% frente al 3% argentino. Si bien el diario señala que Argentina goza de mayor capacidad de recuperación por su pulso exportador (frente a la falta de competitividad de los griegos por el poder de los sindicatos), no pueden caer en el error de ir por su cuenta e impagar su deuda. En todo caso, cabría una quita o una reestructuración ordenada, ya que “los analistas no dejan de recordar que, un decenio después de haber suspendido pagos, Argentina aún no ha sido capaz de volver al mercado global del crédito”. En cualquier caso, como venía señalando el mismo periódico, gran parte de la debacle argentina sucedió porque el Estado central amparaba las deudas regionales que previamente había dejado que quedaran descontroladas.

The Wall Street Journal critica que en esta crisis de deuda, “Europa intenta rescatar su rescate”, esto es, dar por buena el primer desembolso inyectando todavía más dinero, pero sin sentar las condiciones de un crecimiento futuro e incurriendo en un mayor apalancamiento. El economista del FMI Kenneth Rogoff advierte en el suplemento Negocios de que estas ayudas son una “prueba de gravedad para el euro”. En su opinión, “el actual centro de rehabilitación del sistema del euro resulta cada vez más insostenible”. “Parece claro que el Banco Central Europeo se verá forzado a comprar cada vez mayores cantidades de bonos soberanos (basura) de la eurozona. Eso puede funcionar en el corto plazo, pero si se materializan los riesgos de incumplimiento de la deuda soberana el propio BCE deberá ser recapitalizado”, asume Rogoff. Aquí quedaría otra posibilidad que llevaría a lo mismo: “Si los países más fuertes del norte de la zona del euro no están dispuestos a digerir esta transferencia el BCE puede verse forzado a recapitalizarse mediante la creación de dinero. En cualquiera de esos casos, el riesgo de una crisis financiera profunda es elevado”.

El consejero de Eurocofín Tom Burns Marañón sugiere en Expansión que podría haber “copagos y cobros en especie”. Por ejemplo, que los padres que llevan a sus hijos a un parque infantil fueran los encargados del mantenimiento. Esto serviría para hacer más responsables a quienes utilizan los servicios públicos a la vez que se garantiza su sostenibilidad sin cargar un excesivo peso sobre los hombros de los contribuyentes. “Esto es normal ahí donde la Gran Sociedad está desarrollada. Aquí, donde no hace tanto la gente barría delante de sus casas, no”.

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