Al hacer caja, mirar los costes
7/10/2011
El gobierno busca dinero urgentemente para cumplir las exigencias de déficit de la UE. De las previsiones de ingresos hay que quitar los 6.000 millones que se esperaba percibir por la venta del 30% de Loterías. Quizá esto último no sean malas noticias: como se ha apuntado en otros foros, Loterías y Apuestas del Estado (LAE) es una empresa consolidada que asegura una buena rentabilidad para las arcas públicas. La venta no sería más que una medida cortoplacista que obligaría al país a buscar más financiación a medio y largo plazo. Necesitamos liquidez, pero existen otras alternativas.
El Adam Smith Institute propuso 80 medidas para ayudar a mejorar la eficiencia del sector público y entre ellas coloca el servicio de transportes. Como apunta el informe: ¿No cabría la posibilidad de privatizar Renfe y liberalizar el mercado ferroviario? Por ejemplo, la privatización de la compañía nacional de ferrocarriles japonesa en 1997 (que fue dividida en siete empresas independientes previo a su venta) supuso una reducción de los costes en el sector de más del 10% durante los dos siguientes años.
Respecto a los aeropuertos, la iniciativa de privatizar tanto El Prat como Barajas es apreciable, si bien la lista podría ser más larga: Bilbao, Zaragoza, Valencia, Sevilla o Málaga, por ejemplo. Incluso sólo en la isla de Tenerife se podría generar competencia, con dos aeropuertos en el mismo destino turístico, a no más de una hora el uno del otro. Y eso sin incluir Las Palmas… ¿Significaría todo esto la desaparición a medio plazo de gran número de pequeños aeropuertos? Probablemente sí, al menos de aquellos que no encontraran una solución para ser rentables, negociando una línea internacional, por ejemplo. Con el establecimiento del sistema de alta velocidad (incluyendo en este apartado Alvias y Altarias), el mercado aeroportuario peninsular perdió gran parte de su ventaja competitiva, el tiempo, y vio como se reducían el número de vuelos internos de una manera drástica, y con ello los ingresos y las ventajas de la economía de escala.
Y como en el caso de los transportes, se pueden estudiar posibilidades como el servicio de correos, la gestión del espacio aéreo, los sistemas de pensiones y salud, la recogida de basuras o el suministro de agua (estos tres últimos casos corresponden a Ayuntamientos, Provincias y Comunidades)… No es solo cuestión de sectores, aunque unos sean más complicados que otros. Pero muchas veces el problema es de eficiencia en la gestión. Según destaca el informe The Conference Board sobre Crecimiento Económico y Recuperación en España, elaborado por PwC, el mayor problema de la economía española es la gestión ineficiente de infraestructuras, educación y sanidad. El informe destaca que, aunque se han percibido inversiones “más que suficientes” a lo largo de los años, su gestión no ha sido todo lo eficaz que hubiese sido deseable.
Para sanear las cuentas del estado y mejorar la gestión de los servicios públicos se pueden plantear tanto ventas como concesiones a medio-largo plazo (caso de British Airlines y los aeropuertos ingleses en tiempos de la Dama de Hierro). Dejemos que el sector privado se encargue de negocios de los que el sector público no consigue hacerse cargo sin sangrar las arcas públicas.










