Lo que no se ve en los bancos

23/09/2011

Santander y BBVA se han lanzado a una nueva lucha por el pasivo, esta vez por una suma de 17.500 millones de euros. La banca europea busca sanearse después de que las Bolsas, por fin, castigaran los riesgos de quiebras soberanas en los países de la periferia. La exposición a los PIIGS no es baladí: la deuda griega cotiza con un descuento del 50% y, según el FMI,harían falta 300.000 millones de euros para cerrar el boquete que han dejado estos países en las cuentas de los bancos europeos.

La importancia de las obligaciones griegas es tal que ha hecho perder a la banca gala un 22,47% de su precio objetivo, según los analistas financieros. En cambio, los bancos españoles apenas se resienten en un 9,87%, seis puntos por debajo de la media europea. Puede que la morosidad haya aumentado hasta el 7% (algo que no se veía desde 1995) y que apenas se concedan nuevos créditos, pero al menos la exposición a la deuda griega apenas asciende a 448 millones.

¿Por qué reabren entonces los bancos españoles una lucha por captar financiación? De acuerdo con un informe de Merrill Lynch, las posibilidades de una nueva contracción económica se han incrementado por encima del 50%, lo que haría que el ladrillo siguiera de capa caída. Como los bancos españoles acumulan varios “cadáveres contables” que no pueden vender, acumulan provisiones para pasar el invierno.

Desde la Roubini Global Economics se propone “doblar o triplicar” el Fondo de Estabilidad de la Unión Europea (actualmente 440.000 millones) para prevenir un eventual agujero en España o Italia. Sin embargo, esta no es la solución, porque el apalancamiento del Banco Central Europeo ya ha subido como la espuma. De acuerdo con Thorsten Beck, Harald Uhlig y Wolf Wagner, de la red de think tanks Vox, apuesta por crear urgentemente un eurobono que diluya los riesgos de quiebra entre todos los países.

Por el contrario, think tanks liberales como Mises o Cato opinan que diluir el riesgo es un error, porque crea incentivos perversos: no se reconocen los costes de mantener un déficit alto porque los pagarían los demás, lo que ralentizaría el ajuste fiscal necesario. En su opinión, es preferible una quiebra a tiempo a dejar que el cáncer se extienda.

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