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Pamplona, 11 de marzo de 2011

“Si no lo estropeamos, el turismo puede hacer que 2011 sea para la economía mejor de lo que pensamos”

- Así lo afirmó en Pamplona el ex director ejecutivo del FMI y profesor del IESE Juan José Toribio, durante un encuentro con ciudadanos navarros organizado por el ‘think tank’ Civismo

Juan José Toribio, ex director ejecutivo del FMI y director del Centro Internacional de Estudios Financieros, afirmó en Pamplona que “si no lo estropeamos, el turismo puede hacer que 2011 sea para la economía mejor de lo que pensamos”. En un encuentro con ciudadanos organizado por el ‘think tank’ Civismo, el ‘gurú’ señaló que España podría crecer claramente por encima del 1%, en vez de al 0,8% previsto, si aprovecha que Europa está en recuperación y el efecto sustitución hacia nuestro país de los turistas que pensaban viajar al Norte de frica.

No obstante, y en sentido negativo, recordó que debe también considerarse la posibilidad de nuevas turbulencias respecto a España en los mercados financieros internacionales, por lo que un crecimiento del 0,8% continúa siendo el escenario central para el año 2011.

El experto también se refirió a los numerosos problemas que presenta la economía española. En cuanto al PIB, Toribio afirmó que, a pesar de que se ha tocado fondo, la demanda interna sigue lastrando el crecimiento. Y explicó cómo en su desplome, que se tradujo en aumento del desempleo, se sitúa el origen del círculo cerrado en el que España se encuentra.

“Difícilmente se puede recuperar un país cuyo PIB se basa en más del 62% en el consumo privado, con una tasa de paro del 20% y en el que la gente ahorra todo lo que puede ante la incertidumbre en vez de consumir”, continuó el también profesor del IESE.

En su opinión, esto impide que la economía recupere un flujo normal, ahondando en las dificultades de la banca e imposibilitando que el crédito llegue a las empresas y se reactive el mercado laboral.

Toribio se mostró preocupado por la valoración de los activos del sector financiero. “Si los tasamos a precio de mercado, el sistema está en quiebra, y si lo hacemos a precio de adquisición, es el mejor del mundo”. Y vaticinó que su saneamiento va a costar mucho más de lo que el Banco de España estima. “Hay que saber que, además de limpiar, es necesario reestructurar, y eso implica reducir oficinas y otros costes que son muy difíciles de calcular a priori, pero que siempre acaban siendo mayores de los inicialmente previstos”.

De todas formas, el experto afirmó que la solución no pasa por una “discusión parcial” sobre el déficit o la negociación colectiva. “Es imprescindible un programa de política económica completo, coherente y complejo; si nos encerramos en uno solo de los problemas, no solucionamos nada”, matizó.

Toribio también recordó la importancia de contener el déficit y la deuda para evitar que esta última explote. “La deuda española es menos abultada que la del resto de países, pero crece a gran velocidad, y se corre el peligro de entrar en una espiral que obligue a España a ser rescatada”.

Sobre este extremo, dijo que parece ser que España necesitaría 467.000 millones de euros, suponiendo que el déficit sea el previsto, lo que exigiría ampliar el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera.

Recuperación desigual

El ex director ejecutivo del FMI también analizó la situación económica global, y afirmó que “en 2010 el mundo salió de la crisis de forma rápida, dinámica e inesperada”, como demuestra el crecimiento que registró de media el PIB: 5%.

Sin embargo, recordó que estas tasas positivas se deben a resultados como los de China, Libia, La India o el Congo, y que tasas de crecimiento como la de la Eurozona (cuya media fue del 1,8%), y de países como España, Mozambique o Afganistán (entre otros que decrecieron), evidencian que la recuperación está siendo desigual. Algo que también se refleja en los datos que arroja la balanza por cuenta corriente mundial, donde destaca el superávit de China y el déficit de Estados Unidos, que en 2010 alcanzó el 11%.

Según el experto, todas estas variables reflejan cómo el centro de gravedad de la economía está desplazándose de Occidente al continente asiático, donde las economías emergentes se están acoplando.

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