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"Cuando perdemos el derecho a ser diferentes, perdemos el privilegio de ser libres", Charles Evans Hughes.

Artículos de opinión

¿Hay recuperación económica en Europa?

Rafael Pampillón (Consejo asesor)
Expansión , 18 de mayo de 2015

La economía de la eurozona creció un 0,4% entre enero y marzo, una décima más que el trimestre anterior

Los primeros meses de este año han sido buenos para la economía europea y malos para la de los Estados Unidos (EEUU). La semana pasada Eurostat informó de que el PIB de los países miembros de Unión Económica y Monetaria (UEM) creció un 0,4% en el primer trimestre, superior, por tanto, al 0,3% del trimestre anterior. Y por encima del ritmo de crecimiento de otras grandes economías, como EEUU (0,1%) o Reino Unido (0,3%); algo que no sucedía desde el año 2011.

Las causas de este crecimiento europeo son varias: Los estímulos monetarios del Banco Central Europeo (BCE); la depreciación que todavía sigue teniendo el euro (1,14 dólares/euro) como consecuencia de las expectativas de futuras alzas de tipos de interés en EEUU; la caída de los precios del petróleo (66 dólares por barril frente a los 114 de hace un año); yel aumento de la demanda interna en las cuatro grandes economías de la zona del euro (Alemania, Francia, Italia y España).

Las perspectivas para el resto del año son optimistas y apuntan a que en 2015 la eurozona crecerá un 1,5%. La economía española se mantiene a la cabeza en lo que se refiere al ritmo de crecimiento: un 0,9% en el primer trimestre, dos décimas más que en el trimestre precedente. El crecimiento de España y también el de Francia (0,6%) sugieren que poco a poco Europa se recupera de la crisis. Lo que viene avalado por el crecimiento de la producción industrial. En abril de este año el Índice de Compras de la Industria de la eurozona, publicado por Markit, alcanzó los 52 puntos (recordemos que valores por encima de 50 indican una expansión de la actividad económica y por debajo una contracción) encadenando 22 meses de expansión de este sector. Una trayectoria semejante a la que indican los datos publicados la semana pasada del Índice de Producción Industrial de la eurozona, que mostraron un aumento interanual del 1,8% en el mes de marzo.

A esta buena evolución ha contribuido decisivamente el comportamiento del sector industrial español. Así, según publicó el INE, la producción industrial en España aumentó un 2,9% anual en el mes de marzo, el mejor dato desde hace un año. Prácticamente la mitad del crecimiento industrial español del primer trimestre de este año viene explicado por la fabricación de vehículos y de productos informáticos.

El desengaño alemán

Hay que destacar, en negativo, la decepción que ha provocado el crecimiento de la economía de Alemania en el primer trimestre del año. Lo hizo por debajo de lo esperado: un 0,3% frente al 0,7% en el trimestre anterior. El tradicional motor de la economía alemana, el comercio exterior, se está frenando debido, en parte, a la recesión que atraviesan algunos países como Rusia (con una caída del PIB para 2015 del 4%), Ucrania (5%) o Brasil (1,2%). También le afecta la desaceleración económica de China que es uno de sus principales clientes.

El poco crecimiento de la economía alemana procede ahora de la demanda interna: consumo de las familias, inversión empresarial y gasto del Estado; una tendencia que debería continuar en el futuro. Efectivamente, la semana pasada el FMI recomendó a Alemania que estimulara su demanda interna para que pueda seguir creciendo al compás de la economía mundial. El gran superávit exterior que todavía sigue teniendo el país germano ha generado y genera una alta tasa de ahorro en el país que limita el consumo y las importaciones procedentes de países terceros. Es por este motivo por lo que diversas instituciones han recomendado a Alemania que destine más recursos para mejorar sus infraestructuras. Una medida que beneficiaría tanto a la economía germana (ya que podría aumentar la productividad de sus empresas que está actualmente estancada) como al resto de los países europeos que tendrían la oportunidad de exportar más bienes y servicios a Alemania aumentando así su producción y nivel de empleo.

Pero la sorpresa positiva de la información publicada por Eurostat ha sido Francia. Según los datos oficiales la demanda interna fue el principal motor del crecimiento en el primer trimestre del año (0,6%): el consumo de las familias creció un 0,8% y el gasto público, que pese a las medidas de austeridad aplicadas sigue siendo uno de los pilares de la economía, lo hizo en un 0,4%.

Italia, en cambio, es la economía más rezagada de las cuatro grandes de la zona del euro. Sin embargo, también supera las expectativas al crecer un 0,3% en el primer trimestre después de 14 trimestres consecutivos en los que el PIB ha caído o ha permanecido prácticamente estancado. También en Italia es el dinamismo de la demanda interna el que ha compensado y superado el descenso de las exportaciones. Este tímido aunque positivo comportamiento de la economía en el primer trimestre del año permite prever un crecimiento económico para Italia en el conjunto de 2015 de un 0,5%.

La convergencia con Estados Unidos

En definitiva, buenas noticias para Europa, que parece que converge en crecimiento con EEUU. Efectivamente, los indicadores estadounidenses están siendo más débiles que los del año pasado. Así, el Índice de Producción Industrial publicado el viernes bajó en abril (0,3%) por quinto mes consecutivo como consecuencia de la fortaleza del dólar y la reducción del precio del petróleo, que obliga a los productores de esquisto a reducir su producción.

También las ventas minoristas se estancaron en abril (suben un 0,2%). Un dato muy bajo que pone en duda la mejoría que se estaba esperando en el consumo. Efectivamente las perspectivas de futuro para las familias americanas deberían ser mucho más positivas como consecuencia de la mejora en su poder de compra (por la reducción de los precios de la energía) y por el fuerte ritmo de creación de empleo (223.000 en abril). Parece, por tanto, que aunque las familias americanas tienen sobrados motivos para consumir, no lo están haciendo y como consecuencia están destinando una mayor parte de su renta al ahorro.

En resumen, en los cuatro primeros meses de este año la economía de EEUU está teniendo un comportamiento más lento que el de la eurozona que ha sabido aprovechar la depreciación del euro y los menores precios del petróleo para despegar en los primeros meses del año.

Es de esperar, además, que en el futuro el euro se mantenga depreciado ya que el BCE continuará con la estrategia de compra de bonos mientras la Reserva Federal guarda silencio sobre una posible subida de los tipos de interés. En este escenario es cada vez más probable que se mantenga el actual tipo de cambio del euro con el dólar lo que podría ayudar a mantener la competitividad vía precios de la economía europea. No obstante no se debe confiar exclusivamente en los precios, ya sean de tipos de cambio o del petróleo, para seguir aumentando el crecimiento económico de la eurozona y asentar su posición en la economía mundial.

Un artículo de Paul Hannon publicado la semana pasada en The Wall Street Journal (“5 Headwinds Facing the Eurozone Economy”) señala dos razones imperiosas por las que el crecimiento europeo debería seguir aumentando:

1º) Para que crezca el empleo, ya que la tasa de paro lleva años en niveles excesivamente altos (en la actualidad 11,3% frente al 5,4% de EEUU o el 5,5% de Gran Bretaña) y aunque la aceleración del crecimiento está generando cierto empleo no lo hace de forma suficiente. De ahí que haya que seguir insistiendo en aprobar reformas que aumenten la flexibilidad del mercado laboral para reducir el desempleo a largo plazo.

2º) Para que la recaudación fiscal aumente y se reduzcan así los déficit públicos y la deuda. Ya que pese a que durante los cinco últimos años se han implementado medidas de austeridad en muchos países de la eurozona, los niveles de deuda pública de los países miembros siguen aumentando y se sitúan en máximos históricos. Un mayor crecimiento ayudaría a reducir la deuda a la vez que podría fortalecer la confianza en las instituciones europeas que les permitiese crear una auténtica unidad fiscal.

¿Y qué se necesitaría para que aumentase el crecimiento?

Incrementar la inversión en capital físico, humano y tecnológico; algo que ahora es más necesario que nunca debido a que a raíz de la crisis una parte del aparato productivo de la UEM se ha quedado obsoleto a la vez que las infraestructuras se han ido deteriorando. Una solución a estos problemas es poner en marcha el Plan de Inversiones para Europa, que tiene un presupuesto de 315.000 millones de euros y que se aplicaría durante los próximos tres años (2015-2017). El objetivo es apoyar proyectos de inversión de empresas y gobiernos en ámbitos clave como infraestructuras, educación, investigación e innovación. En definitiva, fortalecer el sistema productivo y mejorar la competitividad europea.

En resumen, mientras que a la economía estadounidense le está costando encontrar la senda del crecimiento en 2015, hay señales en cambio de que la economía europea está despegando. Lo hace, sin embargo, a una velocidad que no es suficiente para reducir de forma sensible los elevados niveles de desempleo y los desequilibrios de las cuentas públicas. Un aumento de la inversión junto a una mayor flexibilidad del mercado laboral podría acelerar el crecimiento, reducir los desequilibrios fiscales y aumentar el número de personas ocupadas.

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