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El bono, en niveles de 2016 por el apoyo del BCE y el retraso del alza de tipos


El Economista, 27 de febrero de 2019

Invertir en renta fija europea a principios de 2019 parecía, si uno atendía a la opinión de la gran parte de analistas, una decisión poco precavida, ya que las expectativas de ganancias no parecían compensar los riesgos de pérdidas que se asumían. Los bonos europeos habían ya subido mucho, y el ojo de los inversores estaba puesto en un Banco Central Europeo (BCE) que estaba decidido a seguir retirando los estímulos, unas medidas que han sido parte central en el comportamiento de los bonos soberanos durante los últimos años. Sin embargo, en el arranque de 2019 el organismo ha dado un paso atrás en su camino de normalización monetaria y, mientras tanto, los principales bonos europeos han aprovechado para seguir subiendo en precio, hasta un 2,5% en el caso del bono español, un 2,7% en el portugués, un 1,3% el alemán y un 0,3% en el italiano. El martes, la rentabilidad del bono español marcó un nuevo mínimo desde 2016 en el 1,13%, y la de Portugal cayó hasta el 1,43%, un nuevo mínimo histórico.

"Los bonos han seguido siendo atractivos para los inversores, porque se ha constatado que no hay ningún interés ni ganas por parte del BCE de normalizar la política monetaria. Especialmente, con el escenario de incertidumbre en el que se encuentra Europa, con las negociaciones sobre el Brexit y la guerra comecial en ciernes, se sigue buscando el valor refugio", explica Javier Santacruz, jefe de investigación del Think Tank Civismo. "Creo que es más una cuestión de resignación ante la falta de alternativas que de interés por un activo en concreto", resume el experto.

Las señales de debilidad

Santacruz incide en la condición de refugio de la renta fija, que gana atractivo para los inversores en momentos de incertidumbre y de debilidad económica. Este ha sido el caso durante los últimos meses, un periodo en el que se han publicado datos macro que confirman los malos presagios que rondaban sobre los mercados: en Estados Unidos los datos de producción industrial durante el mes de enero se contrajeron inesperadamente, como también lo hcieron las ventas minoristas, y las de viviendas durante el mismo mes. Asimismo, en Alemania las órdenes de fábricas y la producción industrial venían deteriorándose desde el pasado mes de noviembre, y el último dato que ha tenido más relevancia ha sido la encuesta PMI de fabricación, que ha reflejado un incremento del pesimismo también durante el mes de febrero.

Además, Italia se encuentra en recesión técnica tras contraerse su economía durante los últimos dos trimestres de 2018 y Alemania la esquivó por los pelos, ya que el PIB germano del último trimestre del año se mantuvo invariable, sin mostrar incremento ni tampoco sufrir deterioro.

El BCE es la clave

Ante estas señales negativas, a los señores del dinero, los grandes bancos centrales del mundo, no les ha quedado más remedio que resignarse y admitir la debilidad de la que está atravesando la economía, que se encuentra en un momento del ciclo maduro.

En este contexto y en la misma línea que Santacruz, muchos expertos señalan al BCE como la pieza clave que está marcando el comportamiento de los bonos europeos. Enrique Lluva, subdirector y responsable de renta fija en Imantia Capital, explica que las bajas rentabilidades que tienen actualmente los bonos europeos "se van a sostener mientras quieran los bancos centrales", y apunta en especial a las decisiones de la Reserva Federal estadounidense (Fed): "Cuando Powell [presidente de la Fed] dice A, el resto de bancos centrales se mueven. El Banco de Japón ha introducido un mensaje más pesimista, también lo ha hecho el BCE, e incluso lo han hecho bancos que estaban normalizando sus medidas y no estaban en esa pelea, como el de Noruega".

¿Continuarán las compras?

Las perspectivas del consenso de mercado que recoge Bloomberg apuntan a que la rentabilidad de los bonos debería repuntar con fuerza (y caer en precio) hasta final de año: ven al bono español en el 1,65%, desde el 1,13% actual, al italiano en el 3,2%, desde el 2,7 actual, al portugués en el 2,6%, desde el 1,4% actual, y al alemán en el 0,7%, frente al 0,11% que mantiene en este momento.

Lluva explica, sobre la última subida de los bonos, que "Italia en parte se lo merece, porque están pasando cosas en el plano político que animan a comprar, como aceptar las peticiones de Europa". El caso de España, sin embargo, "es más difícil de explicar. No disfrutamos ahora de superávit primario, vamos a incumplir el déficit con un 100% de la deuda sobre el PIB", señala Lluva.

"Con el escenario de incertidumbre en el que se encuentra Europa, con las negociaciones sobre el Brexit y la guerra comecial en ciernes, se sigue buscando el valor refugio", explica Javier Santacruz, jefe de investigación del Think Tank Civismo.

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